Busco refugio del calor agobiante de Damasco en la mezquita de los Omeyades. Me paso ahi la tarde, leyendo. En otra época la mezquita estaría llena de turistas sacando fotos, pero desde hace cinco meses los turistas desaparecieron. Casi todos los extranjeros desaparecieron y los que quedan estan pensando en irse.
Algunos llegan, sin embargo, como yo, un poco distraídos, a ver como está Damasco.

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