Golpe de Estado en Honduras

   

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Una crisis más, para un país que vive en estado crítico

Honduras fue uno de los países centro americanos llamados “República Bananera” porque ésta fue su principal exportación durante la primera mitad del siglo XX.. Una economía muy débil y una enorme permeabilidad a los intereses de las compañías internacionales marcaron los inicios de la democracia. Luego, los golpes de estado signaron la vida política hasta el retorno a la democracia en los años 1980. Durante esa década, Honduras fue la base militar de Estados Unidos desde la cual se combatió el régimen sandinista. Aún hoy la presencia militar de Estados Unidos es muy fuerte, ahora justificado por el combate al narcotráfico. La fuerte intervención militar sumada a jugosos créditos otorgados al país por su aliado fortalecieron el poder del ejército, pero no consiguieron mejorar la economía del país que continuó sumergido en la miseria.

Banana Republic

El principal problema de Honduras es la pobreza. Es uno de los países con menores ingresos de toda América Latina y el Caribe. Más del 60% de la población vive bajo la línea de pobreza, porcentaje que llega al 85 % entre la población rural. El analfabetismo alcanza el 25 % de la población.

El segundo flagelo del país son los altísimos niveles de criminalidad relacionados a las maras, bandas juveniles que se estima tienen decenas de miles de integrantes. Las maras usan la violencia para controlar la población de las zonas pobres en diferentes ciudades del país, y se relacionan con el tráfico de drogas. Según se estima, el 60% de la droga que ingresa en Estado Unidos pasa por Honduras.

La frágil economía del país se basa principalmente en la exportación de banana, café y madera, y su principal comprador es Estados Unidos. Depende en gran parte de las ayudas internacionales para la construcción de infraestructura y de las remesas que más de un millón de inmigrantes envían al país. Más del 20 % de su PBI lo componen los 2.800 millones de dólares en remesas, provenientes principalmente de los Estados Unidos. Las ayudas internacionales a través de distintos programas de desarrollo son indispensables para la economía del país. En 2005 Honduras es incluido en la Iniciativa para los Países Pobres Altamente Endeudados. Esto le benefició con la condonación de unos 3.500 millones de dólares de deuda, a cambio de diseñar una Estrategia de Reducción de la Pobreza. El dinero que Honduras dejaría de pagar, lo debería invertir en programas de ayuda a los sectores más pobres. En el año 2008 el programa solo había ejecutado 78 millones de dólares, y corría riesgo de ser suspendido.

Honduras además ha sido desafortunado con los fenómenos climáticos. Después del huracán Mitch, que golpeó al país en 1998 dejando un saldo de más de diez mil muertos y millones de dólares en pérdidas económicas, toda la zona fue afectada por el fenómeno del Niño.

El ranchero polémico

Nació en 1952 en el departamento de Olacho. Hijo de terratenientes, estudió en prestigiosos colegios religiosos y dirigió con éxito los negocios forestales y ganaderos de su familia. Manuel Zelaya se inició muy joven en la política, como militante de uno de los principales partidos políticos hondureños, el Partido Liberal de Honduras (PLH), de conocida trayectoria anticomunista. Los liberales y el Partido Nacional de Honduras (PNH) son las dos principales formaciones partidarias del país, ambas son de centro derecha y entre ellas no hay grandes diferencias ideológicas.

Fue varias veces diputado y ocupó diversos cargos de gobierno. En 1993 asumió como director del Fondo Hondureño de Inversión Social. Desde este cargo se ocupa de los programas de combate a la pobreza y descentralización. En esta época Zelaya criticó las condiciones que impuso el FMI a Honduras para acceder a los créditos, pero finalmente logró acuerdos tanto con el FMI como con el Banco Mundial.

En 2005 se postuló como candidato a presidente. Vestido como un vaquero, con sombrero y botas tejanas, Zelaya cultivó una imagen de hombre carismático y honesto. En su campaña, que fue tachada de populista, prometió reducir el desempleo, construir viviendas, promover la educación, mejorar la sanidad y cuidar del medio-ambiente. Postuló como principales objetivos el combate a la delincuencia, la reducción de la pobreza y la disminución de la corrupción. Prometió que tanto él como sus ministros irían a trabajar en transporte público porque «no hay derecho a que en un país tan pobre como Honduras los dirigentes tengan tantos lujos» y para el combate a la corrupción puso como ejemplo a los negocios familiares, dónde nunca había habido un escándalo.

La verdad es que si había habido un escándalo en 1975, cuando catorce cadáveres aparecieron en su rancho de Olancho. El 25 de junio de 1975, durante el gobierno militar, tuvo lugar la llamada Matanza de Los Horcones. Catorce personas, entre ellos dos sacerdotes, fueron asesinadas cuando marchaban hacia una protesta de campesinos en Tegucigalpa. Después de asesinados, los campesinos fueron tirados al fondo de un pozo, en el rancho propiedad del padre del Manuel Zelaya, en el departamento de Olancho. El mandatario tenía entonces 23 años. La familia se declaró inocente y sostuvo que se trataba de una trampa para inculparlos.

Otro pequeño escándalo saltó a la prensa cuando su hija, Xiomara Hortenzia Zelaya, de 21 años, confesó al diario «La Prensa», que su padre no le permitía tener novio hasta cumplir los 32 años. En la entrevista pedía a la sociedad que intercediera para que rebajara esta edad.

El principal escándalo de Zelaya sin embargo, fue su viraje ideológico, que lo llevó de una posición liberal, pro Estados Unidos, a una posición más de izquierda, a su alianza con Chávez y el ingreso al ALBA.

El viraje ideológico

‘Urge el cambio, urge Mel’. Cuando los votantes coreaban el slogan de la campaña, seguramente no imaginaban cuan dramático sería el cambio. Juan Manuel Zelaya Rosales asumió como presidente de la República de Honduras el 27 de enero de 2006. Fue elegido con el 49,9 % de los votos, y fue derrocado por un golpe miliar el 28 de junio de 2009, faltando seis meses para culminar su mandato.

Como presidente apoyó la firma del Tratado de Libre Comercio (TLC) entre República Dominicana, Centroamérica y Estados Unidos (CAFTA), a pesar de las fuertes protestas en su contra. Luego, se acercó a Venezuela y en 2007 pasó a formar parte de Petrocaribe, la alianza en materia petrolera por la que varios países caribeños adquieren combustible venezolano. Esta alianza le permitió acceder al petróleo pagando 50 por ciento en un plazo de 90 días y el resto en 25 años, con una tasa de interés de uno por ciento.

«Pensé hacer los cambios desde dentro del esquema neoliberal. Pero los ricos no ceden un penique. Los ricos no ceden nada de su plata. Todo lo quieren para ellos. Entonces, lógicamente, para hacer cambios hay que incorporar al pueblo», dijo en una nota concedida al diario El País de Madrid.

«La solución para los problemas históricos del país es entrar como miembros plenos de la Alternativa Bolivariana de las Américas (ALBA)», afirmó Zelaya en declaraciones a Telesur en julio de 2008. El entonces presidente del Congreso, Roberto Micheletti, del gobernante Partido Liberal, expresó su rechazo a la incorporación de Honduras al ALBA y también lo hicieron los sectores de empresarios privados. El principal temor, fue que el ingreso al ALBA perjudicara el Tratado de Libre Comercio que Honduras firmara con Estados Unidos. El congreso demoró casi un año en ratificar la adhesión al ALBA. Ante la negativa del congreso, el ministro de Agricultura de Venezuela, dijo en la cumbre de Petrocaribe, que «Venezuela es el primer país del hemisferio occidental que suministra petróleo a Estados Unidos, de manera que no existe problema en que Honduras sea el primer socio comercial de Estados Unidos en Centroamérica».

Algunos analistas adjudican el golpe a éstas políticas de acercamiento a Chávez y distanciamiento del Gobierno de los Estados Unidos. Tanto Chávez como Obama han condenado el golpe.

La consulta de la discordia

La consulta popular que terminó desencadenando el golpe, pretendía modificar la constitución para permitir la reelección, cosa que está prohibida actualmente. No sólo está prohibida la reelección, además se prohíbe que se reforme dicho artículo.

Roberto Michelleti, entonces Presidente del Congreso y perteneciente al mismo partido que el Presidente Zelaya, en declaraciones a “El Heraldo” dijo que en la Constitución se considera delito la iniciativa presidencial. «El artículo 374 dice que no se podrá utilizar el plesbicito y el referendo para reformar los artículos pétreos que establece el artículo 384 y que se refiere a la forma de gobierno, al territorio nacional, al período presidencial, a la prohibición para ser nuevamente presidente de la República al ciudadano que lo haya desempeñado bajo cualquier tipo y referente».

A pesar de estas disposiciones, a finales de 2008 el presidente anunció la convocatoria a un plebiscito junto con las elecciones de noviembre 2009. Se instalaría entonces la denominado “cuarta urna”, para llamar a una Asamblea Constituyente que reformaría la constitución de la República en 2010. En cualquier caso, esta reforma no podría permitir reelegir a Zelaya automáticamente, pues la consulta sobre las modificaciones a la constitución se haría el mismo día de las elecciones nacionales, pero si era una demostración de fuerza del presidente.

Zelaya reiteró en diversas oportunidades que la reelección no era para él sino para un futuro sucesor. «No tengo ninguna opción de quedarme en el poder. La única sería romper el orden constitucional y no lo voy a hacer».

La sola mención de la reelección remitió a sus opositores a la figura de Chávez, quién se declaró “inspirador” de la reforma. “No queremos otro Chávez”.

A pesar de la oposición, el presidente decide continuar adelante con la consulta popular. Se emitió el decreto que instruye al Instituto Nacional de Estadísticas, a consultar al pueblo hondureño la siguiente interrogante: ¿Está usted de acuerdo que en las elecciones generales de noviembre de 2009 se instale una cuarta urna para decidir sobre la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente que apruebe una nueva Constitución política? En respuesta, el Ministerio Público declara que “Ni la Constitución de la República, ni la Ley Electoral y de las Organizaciones Políticas conceden al Presidente la facultad de practicar ninguna acción de consulta electoral”

A pesar de que la consulta fue rechazada por la Corte Suprema, el Tribunal Electoral, el Parlamento, el Ministerio Público y el Tribunal Superior, el principal partido de oposición, el Nacional, y su propio partido, el Liberal, el Presidente continuó con sus planes. Entonces él declaró que el plebiscito era solo: “una encuesta no vinculante” y que pensaba exponer luego los resultados al parlamento.

Cuando ordenó al Ejército hacerse cargo de la logística de la consulta, el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, general Romeo Vásquez, se negó a cumplir la orden. Zelaya lo destituyó entonces, porque «desobedeció una orden del comandante de las fuerzas armadas, que soy yo. Y un militar no puede desobedecer una orden”. «Nos costó tres décadas someter a las Fuerzas Armadas al Estado civil y, al desobedecerme, volvieron a convertirse en un Estado atrincherado en los cuarteles”. La destitución del jefe del ejército provocó el acuartelamiento de las Fuerzas Armadas y debió ser restituido en su cargo al día siguiente. Técnicamente ya era un golpe de estado.

El presidente se preguntó que hubiera sucedido en Estados Unidos si el Jefe del Ejército desobedece una orden del Presidente Obama. Se preguntó si en una democracia es lícito que el Ejército desobedezca las órdenes del Presidente. También habría que preguntarse si en una democracia el presidente puede ignorar a los demás poderes constitucionales y desobedecer el mandato expreso de la Constitución.

Qué pasó en Honduras. El Poder y las Armas

El día en que el presidente pretendía llevar adelante el plebiscito, el Ejército intervino dando un golpe de estado. El motivo que esgrimen los golpistas es que el Presidente Zelaya se encontraba fuera de la constitución al hacer un llamado a un plebiscito ilegal para perpetuarse en el poder. Al asumir como nuevo presidente, Michelleti dijo que «Nuestro Ejército sólo ha cumplido con la función que le ordenó la Corte Suprema de Justicia a través de los juzgados, la fiscalía y el mayor sentimiento del pueblo hondureño».

El relato de la captura y el posterior destierro del presidente Zeleya sin embargo se contradicen con lo que sería un mandamiento legal. Según relata el propio Zelaya:

“Más de 200 ó 300 efectivos militares tomaron mi casa a las cinco de la mañana. Interrumpieron a la fuerza, dispararon ráfagas, golpearon a mi (guardia de) seguridad, los amarraron. Después me agarraron a mí, encapuchados, con rifles, disparando; diciendo que me iban a asesinar, que me rindiera, que me pusiera a la orden de ellos. Me subieron en un carro, a la fuerza, rodeado. Después me subieron en un avión y me llevaron a Costa Rica.”

Aunque hay consenso en que el plebiscito era ilegal, las herramientas para llevar a cabo el mandamiento constitucional en ningún caso son el golpe de estado. El juicio político que se había iniciado en el parlamento, en todo caso, era la vía constitucional.

El propio asesor jurídico del Ejército, coronel Herberth Bayardo Inestroza, dijo al “Nuevo Herald”: «Sabemos que ahí hay delito. En el momento que nosotros lo sacamos del país en la forma en que se sacó hay un delito, lo que pasa es que ese delito, en el momento en que se conozcan las circunstancias en que se dio, va a haber justificación y un eximente que nos va a proteger».

Las consecuencias

La comunidad internacional, sin embargo, no ve ningún eximente al golpe de estado y la condena ha sido unánime. Se exige la restitución del presidente legítimo, Manuel Zelaya, y el restablecimiento del orden democrático. Dentro de Honduras, las posturas están divididas entre los opositores y los defensores de ‘Mel’ Zelaya. La iglesia hondureña, por ejemplo, legitimó inmediatamente el nuevo gobierno. «Los tres poderes del Estado están en vigor legal y democrático de acuerdo a la Constitución de la República de Honduras», dice en un comunicado. Sin embargo la situación que describe la oposición está muy lejos de reflejar “vigor legal y democrático”. Se impuso el toque de queda, se ha denunciado la intervención de los medios de comunicación, la represión de las manifestaciones contra el nuevo régimen, y la detención de opositores. Organizaciones de Derechos Humanos han denunciado torturas y muertos en manos de la represión.

La comunidad internacional condenó el golpe, reconociendo como presidente a Zelaya. La OEA amenazó con expulsar a Honduras, a lo que éste respondió renunciando a la Organización. La condena unánime de la comunidad internacional conlleva la congelación de las ayudas internacionales, vitales para al economía hondureña, la suspensión del abastecimiento de petróleo venezolano y la posible suspensión del envío de remesas desde Estado Unidos. Con el presidente de Costa Rica, Oscar Arias, como mediador, la OEA y la comunidad internacional presionando para encontrar una salida a la situación política, el futuro de Honduras es todavía incierto. La propuesta de Arias, de siete puntos, entre los que se incluía la restitución del Presidente Zelaya, la renuncia de éste a la “cuarta urna” y el adelanto de las elecciones para octubre, fue aceptada por Zelaya pero no rechazada por el gobierno de facto. Mientras Michelleti anunció que no da por cerradas las negociaciones y que estudiará la propuesta junto con los poderes institucionales de su gobierno, el Presidente Zelaya había intentado por segunda vez, sin éxito, ingresar en territorio hondureño. Al cierre de esta edición el Presidente se encontraba acampado en la frontera de Nicaragua, desde donde dijo, seguirá intentando ingresar a su país.

Publicado Originalmente en Rumbo Sur – Julio 2009

Nota: Imagen tomada de Pepitorias Blog

2 respuestas a “Golpe de Estado en Honduras”

  1. Avatar de Diego
    Diego

    Que lío bárbaro, esto no lo arregla nadie. Sobre las maras hay un documental muy interesante del español Christian Póveda, en este caso es de las maras de El Salvador, se llama La Vida Loca. A Póveda lo asesinaron el año pasado en ese país presuntamente por haber sacado a la luz este tema. Supongo que lo habrás visto pero sino míralo porque es tremendo.

    1. Avatar de Maria Eugenia
      Maria Eugenia

      Hola Diego, no he visto este documental, voy a tratar de conseguirlo. Siempre en América Latina los temas son complicados, pero creo que se irán arreglando (una ola de optimismo me invade recientemente).
      Besos,

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