Mujeres y Poder

   

Written by:


Podríamos empezar con Lilith, Eva y Adán (nombrados intencionalmente en ese orden). Podríamos hacer una enumeración casi infinita, de las circunstancias, de los hechos, de casos puntuales, de los avances y progresos de la lucha de las mujeres por acceder al poder. Debemos, sin embargo, volver a empezar la lucha una y otra vez.

¿Por qué insistimos en la necesidad de conquistar el poder para las mujeres? ¿Es necesario, o basta con que la perspectiva de género se incorpore en la legislación  y los derechos de las mujeres estén contemplados en todos los ámbitos?

Las mujeres ¿sólo pueden ser representadas por mujeres?

No. Pero, el acceso de las mujeres a los ámbitos de poder repercute directamente en el logro de equidad entre los géneros. Un mayor número de mujeres en los espacios de toma de decisión, incide en que la desigualdad y discriminación de género se conviertan en temas prioritarios para quienes formulan las políticas.

“Como afirma Niki Johnson, el Estado, en tanto regulador de las relaciones sociales, tiene un papel central en la conformación, transformación y perpetuación de las relaciones y desigualdades de género a través de las políticas públicas, las normas y los discursos. A su vez tales desigualdades se reflejan en el Estado y lo constituyen. Por lo tanto, si los encargados de decidir en el aparato estatal sobre las políticas públicas son hombres, abogar por una mayor presencia femenina en cargos de poder adquiere importancia, dadas las relaciones históricas de subordinación antes mencionadas.”[1]

El Caso Uruguayo:  un vergonzoso déficit democrático.

Me voy a centrar en Uruguay. Múltiples estudios concluyen  que es en los partidos políticos dónde hay que buscar las claves, la solución del problema. Punto. A partir de ahí se buscan las explicaciones y se proponen soluciones.

Se proponen. Luego los partidos deben aprobarlas. Y por decimotercera vez, el parlamento uruguayo no aprueba ninguna medida para solucionar el déficit democrático que avergüenza nuestro país.

Poder Legislativo. El avance de la implementación de las cuotas de género.

Las mujeres votaron por primera vez en 1938. Uruguay fue el primer país de América Latina en consagrar el sufragio femenino sin restricciones, y en 1942 ingresan al Parlamento las primeras legisladoras: dos diputadas y dos senadoras.  Sin embargo, hasta la dictadura (1973 – 1984)  la presencia de mujeres en el Parlamento nunca superó la tasa de representación alcanzada en 1942.

En las primeras elecciones después de la dictadura (1984) ninguna mujer fue electa como titular. Las legislaturas siguientes mostraron un crecimiento continuo, aunque moderado, en la tasa de representación femenina, hasta las últimas elecciones nacionales, en las cuales la tasa descendió.

En las elecciones nacionales de 31 de octubre de 2004, 14 candidatas fueron electas como titulares al Parlamento del Uruguay, tres de ellas al Senado (31 bancas, 30 electas en una única circunscripción nacional y una banca ocupada por el Vicepresidente de la República ), y once a la Cámara de Representantes (99 bancas distribuidas entre los 19 departamentos del país).

Este porcentaje de mujeres titulares el Parlamento coloca a Uruguay en la posición 92 de la Clasificación Mundial de Mujeres en los Parlamentos de la Unión Interparlamentaria (UIP).[2] Uruguay se encuentra entonces, muy por debajo del promedio mundial de mujeres en los parlamentos, que es del 18%, y además por debajo de la mayoría de los países latinoamericanos: Uruguay ocupa el  lugar 16 de los 19 países de América Latina. Tres países de América Latina (Cuba, Argentina y Costa Rica) se encuentran entre los primeros 10 lugares de la clasificación UIP.[3]

Poder Ejecutivo. No basta con las intenciones, las acciones concretas son necesarias.

Los avances en la representación femenina en cargos políticos fueron muy importantes en el actual gobierno.

Por primera vez un gobierno uruguayo tiene tres mujeres en el gabinete y dos subsecretarias de Estado, lo que representa un 23.1% de mujeres ministras y un 15.4% de mujeres subsecretarias. Uruguay había tenido sólo dos mujeres ministras, una en el período 1985-1990 y otra en el período 1995-2000.

En comparación con los países de la región, las designaciones efectuadas por el presidente Vázquez al asumir, colocaron a Uruguay en una posición mucho mejor respecto al resto de los países de América del Sur: en 2005 Uruguay pasó a ocupar el tercer lugar en este indicador por debajo de Colombia y Bolivia.

Si bien la presencia de mujeres se incrementa a todos los niveles, ésta sigue concentrada en aquellas áreas  podemos calificar como “propios de las mujeres”, concentrados en las áreas llamadas de “reproducción”: cargos y funciones sociales como la educación, la cultura, y el medio ambiente.  Las áreas de “producción”, como la economía, o de “conservación del sistema” como los  asuntos internacionales, siguen estando en manos masculinas. En el gobierno se reproducen las divisiones del ámbito doméstico, y también sus roles: las áreas consideradas esenciales están a cargo de los hombres.

Aunque mejor,  la situación  dista mucho de alcanzar el 50-50 implementados por el gobierno socialista de Zapatero en España o de la Presidenta de Chile, Michelle Bachelet. En estos casos, la intención y la acción fueron claros: igual porcentaje de hombres y mujeres en la sociedad, igual porcentaje de hombres y mujeres en los más altos cargos de gobierno.

La Ley de Cuotas

La discriminación no tiene un solo remedio

“Las cuotas son mecanismos de acción afirmativa que parten de la premisa que las relaciones desiguales de poder que existen en nuestras sociedades inciden también en el sistema político, haciendo que no todas las personas puedan competir en igualdad de condiciones para hacer efectivo su derecho ciudadano a ser elegido/a”.[4]

La finalidad de los sistemas de cuotas es contrarrestar esta desigualdad de condiciones, para asegurar o para acelerar el acceso a los cargos relevantes, de la población marginada.

Las cuotas de género establecen niveles  mínimos o máximos de representación para ambos sexos, para garantizar una participación más equilibrada de mujeres y hombres en los procesos de gobierno.

Hay diversidad de sistemas de cuotificación, por ejemplo las bancas reservadas a mujeres y las cuotas dentro de las listas de candidatos y su efectividad depende de factores como el sistema electoral y los sistemas de control.

Las cuotas en el mundo. América Latina es un ejemplo.

Según datos del International Institute for Democracy and Electoral Assistance (IDEA – Instituto Internacional para la Democracia y la Asistencia Electoral), actualmente existen 97 países que utilizan algún tipo de cuota para alguno de sus niveles de representación.

De los quince países con mayor representación femenina en el mundo, seis aplican cuotas establecidas en forma constitucional o legal (Rwanda, Costa Rica, Argentina, Bélgica, España y Sud África), cuatro utilizan cuotas voluntarias adoptadas por los partidos mayoritarios con representación parlamentaria (Suecia, Noruega, Mozambique, Islandia y Países Bajos), uno (Dinamarca), si bien en la actualidad no se aplica ningún sistema de cuotas, en el pasado varios partidos tenían cuotas y sólo tres (Finlandia, Cuba y Nueva Zelanda) no tienen (nituvieron) ningún tipo de cuota.[5]

En América Latina, en la década de los 90, varios países latinoamericanos aprobaron legislaciones que establecen cuotas para mujeres.  Actualmente, 11 de los 19 países latinoamericanos cuentan con cuotas de género establecidas legalmente.

El caso Uruguay. Seguimos esperando.

Desde 1988 se han presentado en total ocho proyectos de cuota de género en el Parlamento.[6] El último proyecto presentado en la Cámara de Representantes ingresó simultáneamente con el proyecto presentado en la misma fecha en el Senado. El texto de los dos proyectos y su exposición de motivos son idénticos, y la propuesta, que ya fue sensiblemente modificada, era del mínimo de un tercio para el sexo minoritario.

Algunos partidos, como el Partido Socialista (actualmente una fracción dentro del partido de gobierno, el Frente Amplio) se adoptaron medidas de cuotificación voluntariamente. Las fracciones partidarias mayoritarias (MPP dentro del Frente Amplio y Alianza Nacional dentro del Partido Nacional)  actualmente en el gobierno no cuentan con ningún sistema de cuotificación y la participación femenina dentro de ellas es muy baja.

Al momento de escribir este artículo el proyecto cuenta con media sanción en la Cámara de Senadores, después de airadas discusiones públicas, negociaciones privadas y divisiones dentro de los partidos políticos. Actualmente espera, pacientemente, su tratamiento en la Cámara de Diputados.

Se argumenta que los sistemas de cuotas son un sistema discriminatorio. Sí. Son un sistema discriminatorio que intenta equilibrar otra discriminación, necesario y preferible, a la situación actual.

Se argumenta que el sistema de cuotificación de un tercio, aplicado en nuestro sistema electoral, no redundaría en una mayor representación femenina en el parlamento. [7] Aún así, es innegable que aumentaría la representación femenina. Generaría además  efectos deseables: el valor simbólico de respaldo a las mujeres dentro de sus partidos.

Pero el efecto más importante que tendría en nuestro país la implementación de la cuota, es el impacto práctico en los partidos políticos. Los partidos se verían obligados a ser más sensibles al género en sus procedimientos de reclutamiento, y a construir activamente estructuras abiertas a ambos géneros.

Admitir  el déficit de género que existe en nuestro sistema político y la necesidad de compensarlo sería un primer paso. El compromiso retórico no sirve de nada. Es necesario adoptar medidas concretas. Faltan ocho meses para la elecciones nacionales, las medidas siguen esperando a ser aprobadas.

Para I – Latina

Edición de Febrero 2009


[1] Pérez, Verónica (2006). A un año de gobierno progresista no son suficientes: Mujeres en altos cargos de confianza política; mecanismos de participación social. Montevideo: CNS Mujeres., P 11.

[2] Este ránking de 134 lugares  incluye información sobre 188 países.

[3] Datos tomados de http://www.parlamento.gub.uy/externos/parlamenta

[4] http://www.parlamento.gub.uy/parlamenta/descargas/dossier/Dossiercuota_cuotas_info_gral_final.pdf

[5] Datos de http://www.ipu.org/wmn-e/classif.htm

[6] Ver Johnson, Niki (2008). “La cuota en Uruguay: Una medida resistida”. En Nélida Archenti y María Inés Tula (eds). Sistemas electorales y representación: Cuotas de género en América Latina. Buenos Aires: Editorial Claridad.

[7] http://www.factum.edu.uy/estpol/anaobs/2008/ano08021.html

2 respuestas a “Mujeres y Poder”

  1. Avatar de Daniel Costa Lerena
    Daniel Costa Lerena

    Interesante la perspectiva desde donde analizas el tema Eugenia, por mi parte me remito a mi área de actuación profesional y claro, mis influencias filosóficas, para expresar que considero es un tema de condicionamiento básico. Al decir básico no solo hago referencia al primer nivel de condicionamiento humano, es decir, el familiar, entiendo que dentro de él es necesario educar en ciertos valores fundamentales de igualdad, los cuales de forma inevitable a posterior se verán reflejados en nuestras sociedades.
    Tantas revoluciones teñidas de sangre y todavía no comenzamos con la revolución de los valores, porque cada vez se hace más urgente un replanteamiento de los valores dentro no solamente del ámbito familiar, también considero necesario se produzca a nivel educativo y social, en definitiva en los tres niveles de condicionamiento básicos al cual se expone de una forma u otra a un ser humano. Algunos modelos evidentemente han quedado fuera de juego en su funcionalidad y por sobre todo en términos de rentabilidad social y comunitaria.
    Haciendo referencia a tu ejemplo, Uruguay, no es menester por mi parte entrar a realizar las distinciones del caso puesto que entiendo no procede de forma alguna.

    Enhorabuena por tu blog Eugenia y mis mejores deseos para todos.

    1. Avatar de Maria Eugenia Rodriguez Cattaneo
      Maria Eugenia Rodriguez Cattaneo

      Gracias por el comentario. La situación en Uruguay ha cambiado un poco desde la publicación este artículo, pero no en lo sustancial. La educación, por supuesto, es la base de todo.

Replica a Daniel Costa Lerena Cancelar la respuesta

Elecciones en Bolivia


Análisis de las elecciones en Bolivia para M24. Rodrigo Paz, del Partido Demócrata Cristiano, obtuvo el 32% de los votos y disputará una segunda vuelta contra el expresidente Jorge Tuto Quiroga, que obtuvo el 27%. Estrepitosa caída del MAS después de dos décadas en el gobierno.

Elecciones en Bolivia


La crisis económica se palpa en las calles. La inflación interanual del 25% es la más alta desde 2008, pero en los últimos meses los precios de productos básicos se han más que duplicado. Ante la escasez de dólares tras el agotamiento de las reservas internacionales, los bolivianos no pueden retirar sus ahorros, y a…

Entrevista con Evo Morales


Barricadas de piedras y montañas de arena impiden el paso de vehículos en la carretera que conduce a Lauca Ñ, dónde está “la base” del expresidente boliviano Evo Morales. A unos 500 metros del corte de la ruta, una caseta de palos y paja hace de peaje y primer control. En la calle, del otro…