Independizada de Arabia Saudita en los años 70, gobierna una monarquía hereditaria, los poderosos Al Thani. Su soberano, el Emir Sheikh Hamad bin Khalifa Al Thani, es un hombre progresista y con mentalidad abierta, que en pocos años de gobierno ha modernizado el pequeño Emirato hasta convertirlo en un ejemplo dentro del Golfo Pérsico (mas que él lo es su segunda esposa, Sheika Mozah bint Nasser al Mishnad – pero de eso en Qatar, aún no se habla).
Qatar es un estado islámico y la Shariaa (ley islámica) es la principal fuente de legislación, pero es muy abierto en comparación con el resto de sus vecinos árabes como Arabia Saudita o Iran. Desde Al Diwan el Amiri, el Palacio Real, el progreso político del país ha sido encabezado por El Emir, quien derrocó a su propio padre 10 años atrás, en medio de un escándalo de miles de millones de dólares depositados en Suiza. Para asegurar la continuidad monárquica ha nombrado como heredero a su hijo Sheikh Tamim bin Hamad bin Kalifa Al Thani, de 24 años y ya Ministro de Deportes. Su fotografía junto a la de El Emir decora todos los edificios públicos, shoppings e incluso se lleva pegada en los vidrios de los autos.
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La familia real qatarí tiene mas de 3000 miembros y percibe alrededor del 70 % de los beneficios del petróleo y el gas de todo el emirato. El Emir se encuentra entre los 10 hombres mas ricos del mundo (la descripción de su patrimonio llenaría una página), tiene 3 esposas, 2 de las cuales pertenecen a la familia real, y con ellas 23 hijos, todos ellos con el título de Sheik que a su vez trasmitirán a sus hijos. La mayoría de los herederos estudian en Londres o Estados Unidos, donde atienden los múltiples negocios de la familia. Los matrimonios sin embargo, quedan en familia: la primera boda del heredero debe ser con otro miembro de la familia y están tácitamente prohibidas las bodas con no qataríes. El gobierno y la economía quedan en familia, cuyo ostentoso estilo de vida siguen orgullosos sus súbditos.
Solo un 10% de los 700 mil habitantes del país son qataríes, de cuyo bienestar se preocupa particularmente el estado, quien debe asegurarse aceptación de las reformas “occidentalizadoras” que vienen experimentando el estado y la sociedad qatarí. Quienes tienen el privilegio de pertenecer a este grupo tienen garantizada la enseñanza gratuita, el terreno y el préstamo para construirse una casa, un puesto de trabajo en el estado si lo desean y regalías por los derechos del gas y el petróleo. Viven en ostentosos palacios construidos muchas veces en medio del desierto, rodeadas de altos muros y decenas de sirvientes indios.
En Qatar no se pagan impuestos, la luz, el agua y la telefonía local son gratis así como el servicio de sanidad.
La invasión de Irak en 2002 erizó el Golfo Pérsico de severísimos controles marítimos. Uno de estos controles interceptó el poderoso M. Y. Constellation, el lujoso yate del Emir que navegaba sin pasajeros hacia Europa. Sin detenerse y después de numerosos contactos a altos niveles en el emirato, el capitán aceptó el abordaje para la inspección militar. Eso si: los marines fueron obligados a quitarse las botas para no ensuciar la teca de cubierta y debieron inspeccionar cargados de metralletas pero descalzos los cuatro pisos enmoquetados del yate.
Publicado originalmente en el Suplemento Que Pasa del Diario El País de Uruguay

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