La crisis económica se palpa en las calles. La inflación interanual del 25% es la más alta desde 2008, pero en los últimos meses los precios de productos básicos se han más que duplicado. Ante la escasez de dólares tras el agotamiento de las reservas internacionales, los bolivianos no pueden retirar sus ahorros, y a esto se agrega una gravísima crisis de combustibles que obliga a hacer horas e incluso días de cola para cargar un tanque en cantidades racionadas. En el centro del debate está la política de subsidios a los combustibles, que ante la escasez de reservas propias, obliga al gobierno a importar a alto costo para vender a precios bajos.
Pero la crisis económica no es el único factor. El gobierno de Arce acarrea gravísimas acusaciones de corrupción, clientelismo y persecución política. Entre las más sonadas, el préstamo de 3,3 millones de dólares que recibió el hijo del presidente, Rafael Arce, de sólo 25 años, para comprar un predio en Santa Cruz, que era en gran parte reserva natural y se ha deforestado para convertirlo en predio productivo. Se acumulan las denuncias de corrupción, desde coimas en el Ministerio de Ambiente hasta pago de sobreprecios en la importación de combustibles.
La estrategia de Evo Morales
Impedido de ser candidato por cuarta vez por el Tribunal Electoral, que según el artículo 168 de la Constitución permite la reelección consecutiva dos veces, Evo Morales se considera proscripto.


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