



Crónica desde la Primera Linea de resistencia en Chile
El “Primera Línea” se para en medio de la calle, lanza una piedra contra el parabrisas del blindado, abre los brazos y grita señalándose el pecho desnudo: – ¡Tírame a mí, paco culiao! – A su lado, Isidro, con una bandana roja al cuello, ladra y enseña los dientes. El blindado acelera la marcha, gira la manga que lanza el chorro de agua y dispara.
El chico salta, esquiva el chorro, levanta una piedra de la calle y la estalla contra el blindado que avanza sobre la multitud en la Alameda. El chorro arrasa con todo a su paso: piedras, polvo, manifestantes, vendedores, transeúntes y perros. Isidro se revuelca en el asfalto, se levanta y vuelve al ataque. En medio la espantada de gente que corre a refugiarse detrás de los árboles, de todas partes salen “Primera Línea”: llevan piedras, palos, escudos de cartón y lata, y van a detener un camión blindado. Son los que van a recibir los palos, pero no les importa.
Todos quieren estar allí, adelante. “Con todo sino pa que´” dice un escudo en letras rojas. Por la parte de atrás, en letras chiquitas, tiene escrito “Resiste”. No tenemos miedo, dicen cuando les pregunto. Una tarde estaba todo el mundo disfrazado de super héroe, uno llevaba un traje de dinosaurio y otro llevaba un casco estilo medieval. No solo no tienen miedo a los carabineros, además se ríen en su cara.
“Hasta que la dignidad se haga costumbre” dicen los grafitis, en todas las calles de todas las ciudades por las que pasé en Chile. Crónica completa en SEMANARIO BRECHA

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