Ramadam y Fast Food

   

Written by:


Rainbow Street, Amman

Cae el sol en Amman. A las siete y media de la tarde no hay un alma en las calles. En toda la ciudad se escucha el llamado al rezo del atardecer, el “magreb”. En la terraza de Burguer King de la Avenida Gardens, atestado de gente, nadie come. Los mas pequeños desparraman papas fritas y Ketchup por todos lados, los mayores esperan con sus menús sobre la mesa. Todos escuchan con atención el rezo que  suena desde los altavoces  de las mezquitas.-         Ahora si – anuncia Rajá abalanzándose sobre su vaso de refresco – podemos empezar!. –

Como lo sabes? – pregunto mirando a los costados. Todos empezaron a comer a la vez.

–         Porque dijo “Allah Akbar”/ Dios es grande – contesta Rajá sin dejar de masticar su hamburguesa.

El calendario se rige por la luna, de modo que cada día se adelanta un poco el horario del rezo. Durante el mes sagrado de ramadam, los musulmanes, entre otras cosas,  abstienen de comer o beber desde al amanecer hasta el anochecer. El ayuno se rompe con una cena, el Iftar, después del rezo del atardecer. Eliftar es una celebración en familia. La mayoría de la gente se reúne es sus casas a comer platos típicos como pollo con arroz y pasas, cordero, dátiles, y una infinidad de dulces. La actividad en la ciudad empieza después de la cena. La gente sale a la calle, se reúne en los bares a tomar té y  fuma shisha, hay música y espectáculos por todas partes.

Que la modernidad lleve a los más jóvenes a celebrar el  Iftar en un local de comida rápida no quiere decir que sean menos devotos. El ramadam es un tiempo de sacrificio, de reflexión y oración. Después de comer, varios niños se apartaron a rezar cerca de la terraza, y muchas mujeres se levantaron para hacerlo en la mezquita dispuesta en la zona de los baños.  Los niños, las mujeres embarazadas o durante la menstruación, y los enfermos están eximidos de hacer el ayuno, pero muchos lo hace igual. La edad media de inicio del ayuno es a los doce años, aunque cuenta Rajá que su sobrina de diez años lo hace voluntariamente, porque imita a sus padres

 No ayunarás en vano

Este año ramadam, que se establece según el calendaio lunar,  coincidió con el mes de agosto, el más caluroso del verano. El segundo día de mi estadía, sobre mediodía, me tomé un taxi para ir al curso de árabe.  Deberían de hacer 35 grados de calor a la sombra.

–         Marhaba. Diwar awal. – Saludo y doy la dirección todo junto, para evitar preguntas. Estoy advertida de que si nota que no conozco la ciudad, me va a querer cobrar de más, como en cualquier lado.

–         Diwar awal?/Prime círculo? – pide confirmación el taxista.

–         Nam/si.

El taxista, vestido en traje típico y con una prolija barba recortada,  escuchaba el sermón en la radio. En la muralla impenetrable que es para mi el idioma árabe, puedo apenas  identificar algunas palabras. Dice  kitab/libro… ramadam…inshallah/si dios quiere, haram/pecado.  Me es imposible armar una oración, pero por el tono de voz es un sermón y imagino que hablará  sobre la conducta que debe observar un musulmán durante el ramadam.

El taxista parece adivinar mi interés, y empieza a conversar en inglés bastante aceptable.

–         Es la primera vez que viene en ramadam? – pregunta.

–         Si, estoy intentando hacer el ayuno, pero es duro hacer el ramadam con este calor – le digo.

–         Oh, si, es muy duro –  se pone contento de que intente hacer el ramadam – pero si usted no es musulmana no tiene porque hacerlo. Yo no he roto el ayuno de ramadam ni un solo día en toda mi vida, desde que tengo doce años.

–         Es usted muy devoto.

–         Si. Pero ramadam no significa solo no comer. Para ustedes occidentales, es difícil de entender. Significa entender el sufrimiento del otro. Durante el ramadam los musulmanes deben de ser más generosos con los que tienen menos, más atentos con sus seres queridos, entiende?

–         Si, por supuesto.

Durante todo el viaje me explica sobre el significado del ramadam, de las oraciones, y del sacrificio. Al llegar al Primer Círculo le indico que pare a la derecha, a media cuadra de donde tengo el curso.

–         Cuanto es? – le pregunto.

–         Cinco dinares (el equivalente a cinco euros).

–         Cinco dinares? Dónde está el contador?

–         El contador no funciona. Son cinco dinares.

Me dijeron que el viaje cuesta máximo un dinar y medio. En mi segundo día de visita en un país árabe, durante el sagrado mes de ramadam y frente a un devoto musulmán no quiero armar un escándalo. Le pago. Para el taxista  la honestidad no estaba entre las obligaciones de un devoto musulmán durante el mes de ramadam.

Llego a la clase furiosa, muerta calor y de sed. Mustaz, el profesor, me ofrece agua o zumo apenas entro.

–         No, gracias – le digo – estoy haciendo el ayuno.

–         Que? Estás haciendo el ayuno? – dice muerto de risa –  Pero si no sos musulmana!

Le hace gracia que casi todos sus alumnos extranjeros están ayunando, aunque no sean musulmanes. Mustaz es sirio, y no hace el ayuno de ramadam.

– Estoy dando clases, – explica,-  necesito beber agua, necesito alimentarme!.

Mustaz repite los sonidos de las consonantes con paciencia. Muchos sonidos no existen en español, y tengo dificultad para diferenciar unos de otros. Mustaz compara el sonido con le “th” inglesa, otras veces con la “g” francesa, hasta que consigue que reproduzca  más o menos la pronunciación  correcta.  Cuando lo consigo festeja con una risa sincera.

–         Ok – dice contento – ahora hagamos un descanso y nos tomamos un café!

Como me niego a aceptar menea la cabeza.

–         No se que le pasa a todos en Jordania – dice en tono de broma – musulmanes  y no musulmanes hacen el ramadam! Y no puedo fumar en la calle!

Café turco y dulces

Al día siguiente acepto la taza de café en el break, porque con el calor ya no puedo razonar. Al tercer día ya abandoné completamente mi intento de ramadam y además de café comemos dátiles y galletitas de chocolate.

Los unos y los otros

En cada país las costumbre varían. En Damasco, durante el mes de ramadam la mayoría de los bares de la ciudad vieja están abiertos y pude ver extranjeros sentados en las terrazas tomando una cerveza.

En Jordania, en cambio, durante el mes de ramadam, está prohibido comer, beber o fumar en lugares públicos durante el día. La venta de  bebidas alcoholicas está estrictamente prohibidas durante todo el ramadam (aunque por supuesto, siempre en algún lugar se encuentra, como por ejemplo en los bares de algunos hoteles internacionales). Los bares y restaurantes, salvo los que cuentan con autorización especial,  tienen prohibida la venta de alimentos durante el día, y la mayoría permanecen cerrados hasta el anochecer

Uno de los pocos bares con autorización para vender comida en Amman es el Turtle Green, frente al Consulado Británico, en la muy cosmopolita  Rainbow Street. En el Turtle, que me sirvió de refugio  durante todo el mes de estadía, hay Internet gratis, y se puede comer, beber y fumar. Está lleno de extranjeros, estudiantes en su mayoría, cooperantes con ONG´s o empleados de empresas internacionales.

Según me explica Ayman, uno de los camareros, la ley que prohibe comer en espacios públicos se aplica para los jordanos, sean o no musulmanes, pero no para los extranjeros.

–         O sea que si tu y yo salimos a la calle con un sándwich cada uno, tu vas a la cárcel y yo no?

–         Bueno, no es tan así – se ríe Ayman – Un jordano sabe que no debe comer en público durante el ramadam, entonces si lo hace, va a la cárcel hasta el Aid, el fin del ramadam. Un extranjero no irá a la cárcel por comer en la calle, pero la policía le advierte que no lo puede hacer.

Esta ley no se aplica en las  zonas turísticas como Jerash, Monte Nebo o Petra. El recorrido desde la entrada de la antigua ciudad Petra hasta el Monasterio principal es de más de una hora. Tener que hacerlo sin beber no solo espantaría a los ya escasos turistas, sería hasta riesgoso para la salud.  Para quién no está acostumbrado a las temperaturas y la sequedad del desierto, caminar bajo el sol inclemente es en si mismo un sacrificio; abstenerse de beber es simplemente imposible. En cambio en las zonas más tradicionales, como la ciudad vieja de Amman, el respeto es estricto incluso para los extranjeros. Fumar o beber, incluso una mujer vestida en modo indiscreto, es motivo de recriminación de los propios ciudadanos.

En su casa, cada uno es libre de hacer lo que quiere. Rajá, por ejemplo, ayuna algunos días si, y otros no. Los motivos para romper el ayuno son varios: que le duele una muela, que llegaron visitas, que tiene la menstruación. A veces lo rompe solo un poco – toma café  y fuma – y otras veces lo rompe del todo y nos pasamos el día comiendo dulces. En cambio el rezo para ella si es sagrado, y solo lo interrumpe durante los días de menstruación (las mujeres no pueden tocar el sagrado corán mientras tienen su menstraución). “La fé está en el corazó, no en la panza.” – dice Rajá señalándose el pecho.

Aid – El día después.

El fin del ramadam se celebra con tres días de fiesta, el «Aïd el-Fitr». Durante el Aid, todo es fiesta. Amman parece otra cuidad. Los bares normalmente cerrados están abiertos, hay gente fumando “shisha” y tomando té en las terrazas, la gente sale a la calle vestida con sus mejores ropas, hay música y reuniones por todas partes. Descubrí que en la esquina de mi casa había una licorería que vende vinos y whiskys de todas partes del mundo. Almorcé en un restaurante italiano y me senté a media tarde a tomar una cerveza bien fría en Rainbow street. A mi lado, un grupo de seis o siete jovencitas fuma shisha. Se ríen y bromean con los chicos que pasan por la calle. Están vestidas al modo tradicional, pero con velos de colores llamativos, turquesas, fucsias,  combinados con el esmalte de las uñas y los accesorios.

El ramadam es un momento de reflexión y devoción religiosa, y eso también se refleja en la ropa. Las mujeres visten – o deben vestir  – modestamente en señal de humildad. Terminado el ramadam, todo son colores y sabores en las calles, y la vida vuelve a la normalidad

3 respuestas a “Ramadam y Fast Food”

  1. Avatar de Sil González
    Sil González

    felicidades amiga, le admiro. Sil

  2. Avatar de javier
    javier

    Se me ocurre reflexionar que en esa cultura controlan cuando y cómo comen (son conscientes del tema de la comida y la alimentación, al menos en ese famoso mes de Ramadam). A diferencia de nuestra cultura en que lo que comemos y cuándo comemos nos controlan a nosotros. Me parece entender que en esa cultura no hay problemas de obesidad y de otras enfermedades que son resultado de, precisamente, una incorrecta alimentación. Puede ser asi?

  3. Avatar de Maria Eugenia Rodriguez Cattaneo
    Maria Eugenia Rodriguez Cattaneo

    Javier, para nada es cuestión de controlar la comida. De hecho, algunos aprovechan para hacer dieta durante el ramadam!!! y hay otros que engordan, porque como es una fiesta, se reúnen a comer, preparan banquetes enormes, hay dulces de todo tipo, etc. Hay enormes diferencias entre los países, por supuesto, pero hay muchos obesos.

    Sil, gracias!

Deja un comentario

Elecciones en Bolivia


Análisis de las elecciones en Bolivia para M24. Rodrigo Paz, del Partido Demócrata Cristiano, obtuvo el 32% de los votos y disputará una segunda vuelta contra el expresidente Jorge Tuto Quiroga, que obtuvo el 27%. Estrepitosa caída del MAS después de dos décadas en el gobierno.

Elecciones en Bolivia


La crisis económica se palpa en las calles. La inflación interanual del 25% es la más alta desde 2008, pero en los últimos meses los precios de productos básicos se han más que duplicado. Ante la escasez de dólares tras el agotamiento de las reservas internacionales, los bolivianos no pueden retirar sus ahorros, y a…

Entrevista con Evo Morales


Barricadas de piedras y montañas de arena impiden el paso de vehículos en la carretera que conduce a Lauca Ñ, dónde está “la base” del expresidente boliviano Evo Morales. A unos 500 metros del corte de la ruta, una caseta de palos y paja hace de peaje y primer control. En la calle, del otro…