«Nosotros tenemos que controlar lo que haga el nuevo gobierno, para que la muerte de los mártires no haya sido en vano.»
“Cuando estaba Ben Alí podíamos ir presos solo por estar reunidos. No se podía ni mencionar su nombre, porque alguien podía estar escuchando.” dice Ahmed. Para él, lo peor del régimen era la policía secreta, actualmente disuelta, que lo controlaba todo. En tres meses han cambiado muchas cosas. “Pero hay que dar tiempo a reformar las instituciones de a poco, es un proceso, no se puede conseguir todo en dos meses”. Era guía en una agencia de turismo, pero desde la revuelta está desempleado, como miles de tunecinos que trabajaban en el sector. “Ahora hay que volver a la normalidad para que vuelvan los turistas y recuperar la industria.”
Otros, discrepan completamente. “Nada ha cambiado, siguen las mismas personas en el gobierno” dice Boubaker. “Tenemos que seguir protestando, seguir controlando lo que hacen. La policía secreta sigue actuando, la semana pasada fueron detenidos cuatro manifestantes enla Kasbahy no se sabe dónde están. ¿Quién fue, sino la policía secreta?” Boubaker es uno de los chicos que vi cada día en las protestas de la avenida Bourghiba.
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