«Italia no es un burdel»
Miles de mujeres se movilizan en toda Italia contra Silvio Berlusconi. Bajo el lema «La dignidad de las mujeres es la dignidad de la nación» protestan contra la condición a la que han sido reducidas las mujeres en la política italiana.
«Le tette non fanno curriculum» decía una pancarta. Ninguna de las acusaciones contra Berlusconi es considerada delito, salvo la acusación que implica a la bailarina marroquí «Ruby» por ser menor de edad. Contratar prostitutas no es delito. Hacer fiestas con muchas mujeres no es delito. Elegir las integrantes de las listas electorales o del gabinete según el criterio personal del líder no es delito. No es contra los delitos, de los que se encargará la justicia, sino contra una forma de ver la política, que se indigna la opinión pública. Arianna, una estudiante de 22 años, lleva una pancarta que dice «Berlusconi, tu gobierno de vedettes me averguenza». Dice que la vida privada de los gobernantes si es una cuestión pública. «No es posible que los cargos del gobierno se adjudiquen a las amantes del Primer Ministro o del Presidente, o que para acceder a un lugar en política se necesiten un par de tetas y no una laurea».
¿Son las mujeres las que deben poner fin a este sistema machista y decadente? No. Son todos.

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