Mujeres que aman mujeres
«Y si quieres saber de mi pasado», es la autobiografía de la cantante mexicana Chavela Vargas, de 83 años. Dicen que fue amante de Frida Kahlo, pero ella no cuenta mucho de su vida amorosa, «ni de las mujeres que me amaron y a las que amé». «Se dieron cuenta de que yo era homosexual desde muy niña», cuenta con tristeza.
«Lo que duele no es ser homosexual, sino que lo echen en cara como si fuera la peste. Hace falta tener mucha ponzoña en el alma para lanzar cuchillos sobre una persona, sólo porque sea de tal o cual modo».
Chavela Vargas, a diferencia de Ellen DeGeneres, no hizo nunca del lesbianismo una causa pública. «Jamás hice bandera del lesbianismo, aunque juro que jamás lo oculté. Iba con pantalones más por comodidad que por provocación, metía en mi coche a mujeres hermosísimas porque ellas querían venir conmigo; no usaba tacones porque me partía la cabeza; no estuve nunca con hombres porque no los necesité en nada». Siempre polémica, Chavela conoció La Habana en su auge y no duda en decir que nunca creyó en la revolución.
La célebre fotógrafa estadounidense Anne Leibovitz, mantuvo durante décadas un romance con la prestigiosa escritora Susan Sontag, hasta el fallecimiento de ésta en 2004. Leibovitz, que se hizo famosa muy joven por fotografiar a John Lennon desnudo junto a Yoko Ono, dio a luz a su única hija en 2002, a los 51 años, y nunca reveló quién era el padre. Pertenecientes a la aristocracia intelectual de Nueva York, nunca hablaron públicamente de su relación ni utilizaron su estatura pública para defender la causa.
Ser lesbiana en Montevideo
Valentina es fotógrafa, se viste de colores llamativos, es extrovertida. Asume su sexualidad sin problemas y si a alguien le molesta, el problema será suyo. Su actitud no es la de la mayoría de las lesbianas, que prefieren vivir sus relaciones en la intimidad y sin generar conflictos con el entorno.
«Si todas las mujeres lesbianas salieran a la calle de la mano de sus parejas, probablemente circularían por 18 de Julio tantas mujeres de la mano como parejas heterosexuales»
Valentina dice que no su sexualidad es solo una parte de su persona, y no condiciona el resto de su vida social por eso. Vive con su pareja desde hace años y hacen las compras en el supermercado como todo el mundo. «No me gusta el mundo gay, de lesbianas y gays. Es un círculo muy pequeño, donde todos conocen a todos, y no me gusta. Tengo mi propio circulo de amigas y amigos, que no son gays, con ellos salgo, voy a sus casas, pero no me muevo dentro de un circulo de mujeres lesbianas.»
Para Leticia, el amor es el amor independientemente del sexo de su pareja. «Pero es verdad que en Montevideo no se vive de la misma manera si se es homosexual o heterosexual. Depende mucho de cómo sea tu pareja, pero caminar de la mano, o darse un beso en plena calle, puede ocasionar un conflicto.» Muchas mujeres lesbianas, aunque no ocultan su condición, se cuidan de dar muestras de cariño en público por miedo a la discriminación.
A Valentina le sucedió que, estando en un bar, prodigándose las caricias normales de cualquier pareja, vino el mozo a advertirles que su comportamiento no era adecuado. Valentina defendió su derecho a tomar de la mano a quién le diera la gana, se armó un gran revuelo en el que terminó viniendo hasta el dueño del bar a discutir. Una pareja sentada en una mesa cercana exigía que se las expulsara del bar porque no aprobaba su comportamiento. Ellos mismos no aceptaban retirarse de lugar, y se negaban además a compartirlo con una pareja homosexual. Valentina y su pareja terminaron retirándose.
Amar en Barcelona
El amor se vive diferente según la ciudad en la que se vive. En enero de 2003 Marcela y cuatro compañeras de trabajo fueron a un congreso de abogados de un mes en Barcelona. El alojamiento era económico y Marcela compartía la habitación con una cama de dos plazas con una de sus compañeras, Malena, que tenía a su novio en Montevideo. Pocos días después de llegar, en una fiesta, entre el alcohol y el baile los abrazos se hicieron algo más que abrazos y terminaron besándose. Cuando se despertó al día siguiente, no quería ni levantarse de la cama. Malena le mandó el desayuno a la habitación y le dejó una nota en la mesita de luz. Durante todo el mes que compartieron en Barcelona, fueron amantes. Al volver a Montevideo, la relación se cortó y cada una volvió a su vida. Marcela leyó unos párrafos de la biblia en el casamiento de Malena.
Son muchas las mujeres que siendo heterosexuales, tienen una aventura con otra mujer, y después hacen como si nunca hubiera existido.
La cuestión de los hijos
Para Leticia, la cuestión de la maternidad es un conflicto. «Si todavía se me plantea algún conflicto respecto a la opción sexual, es al momento de pensar en la familia y los hijos. No estoy segura de querer traer un niño al mundo en el seno de una pareja conformada por dos mujeres. Creo que sería conflictivo para el niño, no estoy segura de poder explicarlo correctamente.»
Adriana, en cambio, no piensa en ser madre. «No quiero ser madre, no pienso en tener hijos, no tengo ese sentimiento que se supone que tienen que tener las mujeres. Mi pareja si quería tener hijos y pensamos en la inseminación artificial. No pienso en tener hijos propios, pero si acepto que mi pareja los tenga».
El parlamento aprobó una ley que habilita la adopción por parte de parejas gay. Aunque el tema sigue siendo controversial, y cuanta con la férrea oposición de la iglesia, la legislación de muchos países avanza en ese sentido. En países europeos, como Holanda o España, existe el matrimonio homosexual y las parejas pueden adoptar niños independientemente de cómo estén compuestas.


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