“Mueren diez inmigrantes en el naufragio de una patera en las costas de Islas Canarias.”
Durante varios días la tragedia sacude la opinión pública en las Islas, los políticos se culpan unos a otros de las muertes, del naufragio o de la partida de la patera. Antes de que se calmen las aguas, o mejor dicho mientras las aguas están calmas, pues es el buen tiempo el que anima a los inmigrantes a lanzarse al mar, otra patera llega a la playa y sus ocupantes desaparecen en la nada en la isla. Al día siguiente, – y al otro, y al otro – otra patera es interceptada en las costas de Lanzarote, uno de los ocupantes muere poco después por deshidratación.
Las historias se repiten semana tras semana.
“Barça wala Barsaj” (“Barca o la muerte”)
Los inmigrantes parten de magreb, en barcas pequeñas, o medianas, con agua y comida suficiente para la travesía de 100 millas que separa la miseria de África del sueño europeo. Se lanzan solos a la aventura, o pagan miles de dólares a los traficantes que los acercan a las cosas, y allí los abandonan a su suerte con un par de remos y una botella de agua.
El sueño es llegar a Europa. Muchos no llegan. Y fin del sueño europeo. Los cadáveres se tiran al agua. Nadie puede decir cuantas personas están siendo enterradas en el Océano Atlántico ente África y Canarias.
Algunos, cuando el mar está calmo y la guardia costera muy ocupada, llegan a la playa donde desaparecen como tragados por la tierra. Algunos tienen un teléfono de contacto, algún familiar, otros no tienen nada. Llegan agotados, con deshidratación y dolencias físicas, sin documentos ni dinero. Ahí empieza la odisea de sobrevivir y quedarse en Canarias, en Europa, como sea.
Muchos son interceptados y/o salvados por la guardia costera y detenidos en centros de acogida, a la espera de la repatriación. Los centros de acogida, denuncian varias ONG’s que trabajan en las islas, centros de hacinamiento, donde permanecen incomunicados y muchas veces a la intemperie, centenares de africanos.
No Pasarán
Tres barcos y tres aviones del dispositivo comunitario Fontex patrullan las costas desde Mauritania hasta Senegal y las Islas de Cabo Verde. Las aguas fronterizas con Marruecos las patrulla la Guardia Civil española, mientras en el archipiélago canario trabajan expertos comunitarios en la identificación de inmigrantes ilegales.
Si no el naufragio o la muerte por deshidratación en el océano, la detención inmediata al partir de costa africana, los esperan la repatriación o la detención en centros de acogida al ser interceptados en costas comunitarias. A los que superan el riesgo de la travesía, los espera la vida en la ilegalidad y la posible detención de las fuerzas de seguridad. Si consiguen la legalidad, los espera el desempleo. El controvertido Plan África aprobado por España intenta canalizar por distintos medios lo que llaman flujo migratorio subsahariano. Aun así, las pateras continúan partiendo a lo largo de la costa africana. La partida sin embargo, es solo la última de las etapas de los inmigrantes. El drama empieza mucho antes.
África Mía
Muchos meses antes, han partido del África profunda, a pie, en camello, en camiones de traficantes, hasta llegar a la costa. Allí se han refugiado durante meses en los bosques, escondidos de la policía marroquí, o senegalesa, a la espera del buen tiempo o de la orden de la mafia de turno, para lanzarse al agua.
Y muchos meses antes, han sufrido el hambre. Han escuchado el relato de los parientes que han partido. También han escuchado los relatos de los que naufragaron, de los que llegan repatriados y son detenidos por la policía. Han escuchado las campañas televisivas del gobierno desalentando la partida. El lema sin embargo, sigue siendo “Barça wala Barsaj” (“Barca o la muerte”)
Las Palmas, Gran Canaria, octubre 2007.
Publicado Originalmente en Agencia Uruguaya de Noticias.
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